jueves, 23 de julio de 2009

Clases de guitarra

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Yo como que escribo mejor en papeles que por detrás tienen cosas que sí son importantes, mientras voy en el bus, regresando de algún bar despúes de clases, más como método para distraer las náuseas que por afán literario. Qué fácil es mentir desde akí.
Creí que me iban a dar más ganas de escribir, moverme sin direxión a una pluralidad invisivible, y a vos probable...
Pero no. Más bien me puse a pensar que vos flaco, sí que deberías aperender a usar esta vara y hacernos felices subiendo tus discos y esos personajillos que se mueven en la longitud que hay entre el margen y la media página. Ese camino cortito que llega hasta la grada que baja al siguiente camino cortito que los lleva hasta la grada que baja a otro camino cortito que los lleva a una grada con punto y se dan cuenta de que no vivían en ninguna parte además de en tu poema. Que no les queda más remedio que volver a subir por los versos y acostarse en el título o sentarse a mecer los pies en el epígrafe esperando que alguien lo lea, para volver a bajar las gradas. Por eso, en tu libro siguiente que esta lleno de personajes, no deberías ponerle punto final a los poemas de la buena vecindad, para que puedan ellos ir a visitarse.
Es sólo otra sugerencia meramente de forma, para los que creen que arreglar poemas es cosa de oído, cuando a veces, colocar un punto o partir un verso es más cuestión de convocar a conciencia a los vecinos.

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